tierra tal vez

17 enero 2010

¿Cuál es el negocio, eh?

Archivado en: Poesía,Rock — enrique stanziola @ 16:33
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Wot’s… uh, the deal?
(Pink Floyd, en Obscured by Clouds)

Heaven said the promised land El cielo dijo que la tierra prometida
Looks allright from where I stand Se ve muy bien desde donde estoy
Cause I’m the man on the outside looking in Porque soy el hombre afuera mirando adentro
Waiting on the first step Esperando en el primer escalón
Show where the key is kept Mostrá donde se guarda la llave
Point me down the right line because it’s time Indicame la linea correcta porque ya es hora
To let me in from the cold Para dejarme entrar desde el frio
Turn my land into gold Convertí mi tierra en oro
Cause there’s chill wind blowing in my soul Porque hay un viento helado soplando en mi alma
And I think I’m growing old Y creo que me estoy volviendo viejo
Flash the red is wot’s…uh the deal Mostrar el rojo es, cuál es… el negocio, eh?
Got to make to the next meal Conseguís llegar a la próxima cena
Try to keep up with the turning of the wheel Tratás de mantenerte al paso de las vueltas de la rueda
Mile after mile Milla tras milla
Stone after stone Piedra tras piedra
Turn to speak but you’re alone Recurrís a hablar, pero estás solo
Million mile from home you’re on your own A un millón de millas de casa, estás por tu propia cuenta
So let me in from the cold Asi que dejame entrar desde el frío
Turn my land into gold Convertí mi tierra en oro
Cause there’s chill wind blowing in my soul Porque hay un viento helado soplando en mi alma
And I think I’m growing old Y creo que me estoy volviendo viejo
Fly bright by candlelight Vuela brillante a la luz de las velas
Up out of my sight Arriba, fuera de mi vista
And if she prefers we will never stir again Y si ella lo prefiere, nunca saldremos de nuevo
Someone said the promised land Alguien dijo “la tierra prometida”
And I grabbed it with both hands Y yo la agarré con ambas manos
Now I’m the man on the inside looking out Ahora soy el hombre adentro mirando afuera
Hear me shout ‘come on in, Oíme gritar: “Vamos, entren
what’s the news and where you been?’ ¿qué hay de nuevo y dónde han estado?”
Cause there’s no wind left in my soul Porque no hay más viento en mi alma
And I’ve grown old Y me he vuelto viejo

Fábula de la hormiga, la luciérnaga y el hombre

Archivado en: Ecología — enrique stanziola @ 16:17
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Estuve de vacaciones en Barreal, en la cordillera sanjuanina. Estábamos en una casa en el campo, de esas donde no queda claro el límite entre el jardín y el monte natural. A la mañana temprano es un espectáculo de pájaros y a la noche vuelan las luciérnagas. Hacía mucho tiempo que no las veía. Hoy en los jardines de las casas de ciudad ya no se las ve, pero cuando era chico aparecían de vez en cuando.
Además de estos bichos luminosos y adorables, también hay hormigas negras. Andan por la galería, donde pasamos mucho tiempo admirando el escenario natural de pájaros de colores, flores, arboles y cordillera al fondo.
Para mi no era mayor problema que anden por ahí, hasta donde me acuerdo, nunca me picó una en la vida. Pero a mis compañeros de viaje les molestaban. Probaron matarlas a los pisotones pero siguieron viniendo. Entonces decidieron buscar veneno. No los culpo, esta actitud está enmarcada por el contexto cultural en que vivimos, como explicaré más abajo.
Compraron hormiguicida en polvo Baygon de Johnson & Son, lo tiraron, como indica el envase, por los caminos de hormigas y los hormigueros. Al rato ya no quedaban hormigas vivas en la galería.
A la noche descubrimos algo raro, había puntitos de luz en el piso de la galería. Eran iguales a los de las luciérnagas, pero estaban quietos. Cuando lo alumbré con la linterna, vi algo que me dio mucha pena. Luciérnagas muertas, cuyas colas bioluminiscentes todavía emitían luz.

Al día siguiente me quedé pensando en lo sucedido. En las consecuencias no deseadas de nuestros actos. Y en que nuestra cultura aun tiene una visión limitada de la cosas. Pensamos nuestros actos como una secuencia cerrada de causas y efectos. Como si las cosas existieran en tubos de ensayo. Nos falta madurar una nueva visión: darnos cuenta que cada acto que realizamos tendrá otros efectos, además del inmediato y pretendido.
Comprendí profundamente que todos nuestros actos son ecosistémicos. Con o sin intención o conciencia, están condicionados por nuestro entorno y tienen consecuencias en el entorno.
Nuestro entorno es más complejo que los fenómenos que vemos a simple vista, encadenados uno detrás de otro, de tal manera que los creemos una cadena lógica de causas y consecuencias.
¿Que ocurrirá con el veneno cuando llueva y el agua lo lleve al jardín y el campo? Luego la dueña de la casa me contó que llevan gastados muchos kilos de veneno para exterminar las hormigas ¿Cuantos insectos matará ese veneno?¿Cuanto tarda en degradarse? ¿Que les pasará a los pájaros que coman insectos contaminados? En el pote de veneno dice que es inofensivo para otros animales. ¿Podemos creer a la empresa, cuyo fin es vender más de ese producto? ¿Que otras consecuencias que no puedo imaginar ahora tendrá la simple acción de limpiar la galería de hormigas?
Ahora bien, esta acción no sale de la nada. Está basada en nuestro conocimiento y experiencia, ayudados y limitados por nuestra capacidad perceptiva y la tecnología que tenemos a mano; es decir, condicionados por lo que somos y por el entorno cultural, social y económico donde vivimos. Alguien nos enseñó que las hormigas son molestas y conviene sacarlas de nuestra vista. Alguien nos recomendó usar veneno. Las empresas lo fabrican y lo venden como seguro y conveniente a nuestro comfort. El gobierno autoriza el uso del veneno.

Pagina inicial de www.baygon.com. En el centro muestra el slogan "Research that protects your world" (Investigación que protege tu mundo))

Home de www.baygon.com. Muestra el slogan “Research that protects your world” (Investigación que protege tu mundo)”

En general no vemos rápidamente las consecuencias de lo que hacemos y, ayudados por nuestra mentalidad racionalista y empirista, creemos que no las hay si no las vemos. Es fundamental que ampliemos nuestro enfoque, eso no es fácil porque requiere un cambio cultural. Pero ya está comenzando.

Para esta nueva visión que necesitamos nos puede ayudar la idea de ecología mental, que Leonardo Boff define como la ecología que “trabaja con lo que pasa por nuestra mente y nuestro corazón. ¿Cuál es la visión del mundo que tenemos? ¿Qué valores orientan nuestra vida? ¿Cultivamos una dimensión espiritual? ¿Cómo debemos relacionarnos con los otros y con la naturaleza? ¿Qué hacemos para conservar la vitalidad y la integridad de nuestra Casa Común, la Madre Tierra?”

Quizás una forma de comenzar a adquirir ecología mental sea poner de manifiesto la trama de nuestros actos, exponer la red de causas y consecuencias, para tener conciencia de lo que estamos haciendo en el entorno. En este sistema, para muchos de nuestros actos hay retroalimentación tardía y parcial.
Usando nuestra vieja lógica, si aumentamos la visibilidad de las consecuencias, podemos comprender, ser mas concientes y pensar qué conviene hacer antes de actuar.

Luciérnaga en la palma de la mano, origen Wikimedia Commons

Luciérnaga (origen Wikimedia Commons)

Pintura japones de mujeres cazando luciérnagas junto a un arrollo, (origen Wikimedia Commons).

Mujeres cazando luciérnagas junto a un arrollo. Pintura japonesa. (origen Wikimedia Commons)

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